lunes, 2 de diciembre de 2013

Unos párrafos del libro "ROSAMITA Y EL LABERINTO DE LOS DIOSES" de fátima del rosario

El próximo domingo 8 de diciembre a las 20 horas, nuestra profesora del área de Energía y bienestar, Fátima del Rosario, presenta su libro:


"ROSAMITA Y EL LABERINTO DE LOS DIOSES"
Este proyecto editorial que va a ver la luz en los próximos días, le ha supuesto un arduo trabajo de varios años. Es, por tanto, una gran noticia para todos los que esperábamos, desde hace meses, que llegara el momento de poder leer el libro. Su presentación estará acompañada por la música de "Fátima en la tormenta", grupo de "son del sur" que cuenta con la voz de la misma autora junto a sus hermanos Juan Ignacio (guitarra) y Fernando "Percu" (percusión).



Fátima ha tenido el "detalle" de avanzarnos unos párrafos de su libro para publicarlo en nuestro blog. Esperamos que lo disfrutéis.


ROSAMITA se despertó por la mañana rodeada del silencio del amanecer. Por supuesto, enseguida distinguió la llamada de los gorriones alrededor de su ventana y ese lamento inconfundible de las tórtolas que vivían al otro lado del tejado.

Nunca había prestado especial atención al hecho de que una de aquellas tórtolas fuera la misma que trajo un día desde la plaza. Entonces, sintió un nerviosismo especial al tomar al animal vivo entre sus manos. Debía de ser muy joven porque, aunque intentó ayudarla a levantar el vuelo lanzándola hacia arriba, no tenía destreza para subir volando hasta donde estaba su familia.

Sin saber qué hacer, decidió que lo que estaba más cerca del aire eran los tejados y ella vivía al lado de uno, como los pájaros, así que cogió a la tórtola y se la llevó a la azotea donde estaba su casa que además, se encontraba tan cerca de la plaza como para que sus congéneres alados pudieran ir a socorrerla y no tuviera problemas para sobrevivir.

Una vez allí, la impulsó con sus manos hacia el tejado del palacio vecino, que se incrustaba sin pudor en la esquina izquierda de la azotea como una colina en medio de una planicie, pero la tórtola sólo consiguió aletear brevemente y la vio subir la pequeña cuesta, contoneándose hasta desaparecer detrás de la cornisa. En aquel lugar sobresalían unas ramas llenas de hojas verdes pero nunca se había asomado, pues en ese tramo la empinada colina de tejas iba a parar directamente al vacío.

Con el tiempo, la tórtola había encontrado su media naranja, estaba claro, porque retozaban sin parar de aquí para allá, recordándole con su saludo perenne que eran sus vecinas.

Su amigo el mirlo ya tenía pareja y se paseaba por los tejados y por los torreones que rodeaban su casa, siempre dispuesto a salir volando en cuanto divisaba el más mínimo movimiento humano.

ROSAMITA se estiró gustosamente entre las sábanas suaves, apoyando las manos en la pared montañosa de corcho que rodeaba su lecho. Dormía rodeada de un cielo lleno de estrellas doradas y, aunque fuera de noche, la alumbraban en la oscuridad y siempre se sentía segura.

Se había acostumbrado a estar sola desde que sus padres tuvieron que dejarla en casa de unos tíos, cuando pequeña, porque su madre estuvo recuperándose en casa de su abuela después de dar a luz a dos de sus hermanos.

La soledad, que al principio le resultaba chocante más que nada porque echaba de menos a su familia, se fue convirtiendo para ella en un lugar conocido y acogedor en el que disfrutaba de lo que sucedía en su interior y se entretenía con todo lo que pasaba a su alrededor. Con el paso del tiempo, la soledad se volvió un placer y una necesidad vital. La veía como una extensión inmensa y clara donde cualquier cosa apasionante podía suceder... Le encantaban las sorpresas...



(Más el día 8 de diciembre a partir de las 20 horas en la escuela Latidos)